Larga y entretenida amistad tuvieron Andrés Henestrosa y Pablo Neruda desde que éste llegó a México al mediar la década de los cuarenta en el siglo pasado. Libros, tequilas, canciones, a la par que uno que otro platillo extravagante pasaron por sus ojos, oídos y bocas. Señores o príncipes de la vida, los dos grandes autores de la lengua española supieron arrancarle a la existencia su fuerza festiva y humorística.