Ya no creo sino en la evidencia de lo que agita mis medulas, no de lo que se dirige a mi corazon. He encontrado estratos en el campo del nervio.
Ahora me siento capaz de discernir la evidencia. Para mi existe una evidencia en el terreno de la carne pura, y que nada tiene que ver con la evidencia de la razon. El eterno conflicto entre la razon y el corazon se resuelve en mi propia carne, pero mi carne irrigada de nervios. En el campo de imponderable afectivo, la imagen que traen mis nervios adopta la forma de la mas alta intelectualidad, a la que me niegoa arrancar su caracter de su intelectualidad. Asi es como asisto a la formacion de un concepto que lleva en si la fulguracion misma de las cosas, que llega sobre con un ruido de creacion.