La relación entre los movimientos sociales y el sistema político mexicano, la influencia de lo social en el cambio político, es analizada por los autores de este texto de manera crítica y novedosa. Las viejas concepciones que sostenían que sólo los movimientos sociales son portadores del cambio y de la modernidad, mientras que las instituciones políticas son los bastiones del statu quo y del conservadurismo político son desmentidas. El estudio de los movimientos obrero, urbano popular, de mujeres y de defensa de los derechos humanos muestran la existencia de una relación de causalidad recíproca, de interinfluencia entre los movimientos o más genéricamente lo social y las instituciones o el sistema político. El cambio social se presenta como una construcción de la acción social, individual y colectiva, y de las instituciones. Es el producto de muchas luchas particulares escenificadas en los más diferentes espacios sociales, donde hay organizaciones sociales que se enfrentan entre ellas por el control político local e instituciones que intervienen con diferentes propósitos. Esta dinámica se expresa también dentro de los partidos políticos y es parte de la lucha de éstos por el poder y por el cambio del sistema político.