Como mujeres el primer hombre que amamos en la vida es a nuestro padre. Aunque luego, cuando crezcamos, no le hablemos más, o ni contacto tengamos con él. Nuestra relación tóxica de origen.
Pero
¿qué pasa cuando ese hombre al que amas, y que es quien debería cuidarte o protegerte, resulta ser tu primer agresor?
Este es un libro de amores que mutan, que se distancian, que quedan en pausa, y que la muerte, que es en definitiva la que separa cualquier cosa
resulta ser quien vuelve a unirlos.
Del universo de Transporte a la infancia, Frida Cartas regresa al pasado a mirar y contarnos de nuevo desde otro ángulo, hurgar y rescatar los retazos escondidos; a encender una vela, hablar con un muerto, pintar un lienzo de letras, y hacer su propio incienso en un ritual literario para la redención y otras formas del amor.