Esta pregunta se ha vuelto una comezón en las relaciones amorosas. Somos testigos de cómo se erosionan los afectos sostenidos, los lazos duraderos que podrían haber crecido. No es que el amor se haya trasladado a la dimensión desconocida, sino que cada vez cuesta más trabajo saber qué es: que si nuestros intereses son distintos, que si "no vamos por el mismo camino", que si "aún no estamos listos para compromisos" (se tenga la edad que se tenga). Pero, ¿por qué el sexo sí que es fácil de encontrar?