La trata de personas es la nueva forma de esclavitud, y en México la padecemos desde el interior del país. Este flagelo a lacerado terriblemente a miles de mujeres que fueron y son explotadas sexualmente por sus mismos compatriotas, y en algunos casos, por gente muy cercana a ellas.
En Tlaxcala, muchos varones de entre 15 a 45 años han encontrado en la explotación sexual su forma de subsistencia, pues está documentado por diversos estudios de instituciones nacionales y extranjeras, que muchas poblaciones de esta entidad, dependen económicamente de este delito, y en especial apuntan al doblado de Tenancingo como la cuna de proxenetas.
La pobreza, el machismo y algunas tradiciones, han sido el perfecto caldo de cultivo para que decenas de miles de mujeres y niñas de todo el país caigan en las garras de proxenetas, quienes obligan a las victimas a prostituirse.
Algunas prácticas machistas hacen que muchos padres de familia vean a las hijas como objetos, pues diversas investigaciones afirman que muchas veces el proxeneta no necesita embaucar a la víctima ya que la pueden "comprar" al padre, por hasta $15,000.00 pesos.
En este libro encontráremos histórias verdaderas de mujeres que fueron víctimas de explotación sexual, en la voz de Rosi Orozco, una de las mas fervientes combatientes de este delito , quien no solo promueve campañas en contra de la trata de personas, sino también ha rescatado a muchas víctimas y ha promovido su reincorporación a una vida plena.
Oscuro manejo de donaciones por 30 mdp, denuncia Adriana Dávila, presidenta de la Comisión contra la Trata de Personas
Rosa María de la Garza Ramírez, mejor conocida como Rosi Orozco, tiene una docena de empresas, fundaciones e instituciones educativas, supuestamente para apoyar a víctimas de trata de personas, pero en realidad es un gran negocio que inició en el sexenio de Felipe Calderón y se ha incrementado en la actual administración de Enrique Peña Nieto con contratos y donaciones por casi 30 millones de pesos en los pasados tres años.
La presidenta de la Comisión contra la Trata de Personas, la panista Adriana Dávila, quién pidió el miércoles pasado al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, investigar esas donaciones millonarias, comentó en entrevista que los datos que dio son sólo a nivel federal y del gobierno de la Ciudad de México, ya que la llamada Rosi Orozco recibe también recursos de la mayoría de los estados de la República.
Junto con su marido, Alejandro Orozco Rubio y sus hijos Emilio y Pablo, Rosi Orozco ha creado un próspero negocio familiar , que incluye seis casas decomisados por el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), que le fueron entregadas para las víctimas de trata, pero que son usadas para beneficio personal.