Las protagonistas que habitan las páginas de Jaramillo, en su afán de tocar el infinito, se dejan poseer por Eros, desplegando sus alas en cielo abierto, sin embargo, caen en picada al fondo del océano. El abismo del amor las condena al naufragio, el ímpetu, demoníaco las aliena a hombres narcisistas, violentos que no saben custodiar la eternidad.
La realidad es que todo gran heroísmo cobra un alto precio, más en un mundo de bagatelas en el que pocos son los elegidos para monstruosas batallas, por ello las mujeres del libro de Jaramillo son tan atractivas para el lector, porque son flores salvajes, o a veces, tenues espigas, o coloridos reachuelillos, que nacen en medio y a pesar de todo del desierto.