La agresión sexual es el acto criminal menos denunciado ante la policía. ¿Por qué? Porque la vergüenza y el miedo abruman a la víctima. Porque la víctima debe, encima de todo, hacer frente a los prejuicios originados por la cultura de la violación. Aún en nuestros días, este concepto nos dicta que "no debemos salir solas por las noches a menos de que busquemos problemas': "no debemos usar ropa sexi porque provocamos a los hombres': "no debemos besar a alguien a menos de que estemos listas de llegar hasta el final': "no decir que no después de haber dicho que sí'