Partimos de la idea de que las palabras nos unen. ¿No es eso lo que buscamos cuando hablamos, cuando escribimos? Que alguien mas nos escuche. Y, si tenemos suerte, que nos comprenda. ¿No es eso lo que mas tememos? Que nos malinterpreten. Que no nos entiendan. ¿Y si callamos? Nos aislamos. Me parece curioso, pero no sorprendente, que la literatura lesbica y de mujeres de la sexo-disidencia busque crear genealogias. Es un tema recurrente en varios de estos textos. Hablemos de Rosamaria Roffiel con sus amoras. Hablemos de Elena Madrigal y sus cuentos. Hablemos de Cristina Peri Rossi y sus poemas. Buscamos referentes donde nos encontremos y reconozcamos que los afectos que sentimos tambien han existido antes, que no somos las primeras. Lo que buscamos es no sentirnos solas y comprender como explorar este mundo en el que se nos ha dicho que no existimos.