El franquismo convirtió a la mujer en un ser inferior moral, intelectual y físicamente al varón, a la que este debía tutelar, vigilar y proteger. El nacional-catolicismo promovía la reclusión de la mujer en el hogar con el objetivo de consolidar la unidad familiar, pero detrás de esta doctrina, que alababa el ideal femenino de virtud y pureza para justificar lo que en realidad no era sino obediencia impuesta y obligada sumisión, se buscaba solventar la maltrecha situación de la España de posguerra. Impidiendo el acceso de las mujeres al mundo laboral, y encomendándoles la loable tarea de encargarse de la economía doméstica, el sistema se garantizaba un mejor aprovechamiento de los escasísimos recursos existentes.
Matilde Peinado Rodríguez
Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Granada y doctora en Historia Contemporánea por la Universidad de Jaén, donde es profesora del Área de Didáctica de las Ciencias Sociales.