El dolor humano es se laberinto en el cual los monstruos se alimentan de nuestras emociones. Andrés, l protagonista de esta historia, transita ese sendero oscuro y yermo, sus pasos lo llevan una y otra vez a esa pared fría, a ese solar vacío que una vez fue su hogar y su sentido. Cada paso lo sumerge más en la desesperación y el gélido infierno propio que conlleva la pérdida de un ser amado.