Violeta Friedman nació en una pequeña ciudad de la región de Transilvania llamada Marghita (hoy Rumanía) en abril de 1930. De familia judía, su vida estuvo marcada, como la de millones de personas, por la trágica experiencia de los campos de exterminio nazis. Antes de cumplir los catorce años fue deportada, con otros miembros de su familia, al tristemente conocido campo de Auschwitz-Birkenau, del que tuvo la suerte de salir con vida. Relata en estas memorias su peripecia para cruzar las fronteras rumanas con destino a Canadá, su complicada vida matrimonial en Venezuela y su traslado a España con sus dos hijos. Lo que hizo de Violeta una mujer única fue su batalla judicial durante seis años contra el general nazi Leon Degrelle, fundador del Partido Rexista belga, exiliado en España, consiguiendo la victoria en el Tribunal Constitucional en 1991. Se convirtió en una activista contra el olvido, haciendo una brillante defensa de los derechos humanos y luchando contra toda manifestación de intolerancia, xenofobia, odio y fanatismo. Ella sabía que este libro daría continuidad a esa admirable labor: Sé que mi voz se pierde en el ruido del tiempo, en el devastador ruido del tiempo. Con este libro espero que las nuevas generaciones puedan oír mi ruego: que ellas continúen mi trabajo. ¡Que no nos olviden!.
Violeta Friedman (Marghita, Transilvania [en esa época, pertenecía a Rumania], 1930Madrid, 4 de octubre de 2000) fue una superviviente del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.
En 1985, sintiéndose indignada por unas declaraciones del ex jefe de las Waffen SS Léon Degrelle a la revista Tiempo donde negaba el Holocausto y vertía opiniones antisemitas y racistas,? emprendió acciones judiciales contra él. Sólo vio que se le daba la razón tras una larga secuencia de sentencias desfavorables a sus pretensiones. Por fin en 1991 el Tribunal Constitucional de España consideró que Degrelle había atentado contra el honor de Violeta Friedman y de las víctimas de los campos nazis. Esta sentencia, además, sentó doctrina constitucional y sirvió como precedente para la reforma del Código Penal de España.
Sus restos descansan en el cementerio judío de Madrid.