Los puntos de Encuento Familiar nacen como alternativas útiles para establecer o reestablecer los vínculos familiares; un espacio neutral en el que tenga lugar el contacto espontáneo entre padres e hijos. De este modo, garantizan la integridad psicifísica del niño o adolescente y su derecho a vivir en familia en aquellas situaciones en las que pudiera existir riesgo si tal derecho de comunicación se ejercitara en un espacio privado. También preparan al grupo familiar para que acceda a una vinculación más sana y directa, razón por la cual su intervención siempre se programa como provisoria.
Así, la temporalidad propia de la sentencia de familia queda atravesada no sólo como alternativa a la urgencia del presente y a la emergencia del futuro sino también en su relación con el pasado. Si la realidad, como lo advierte Walter Benjamin, está construida por lo que es y por lo que no ha llegado a ser, la justicia se liga entonces a la memoria y se vuelve anamnética. este concepto - tantas veces aplicado en relación a los crímenes de lesa humanidad- resulta particularmente necesario en el derecho de familia. Construir un futuro con reconciliación, pero sin olvido. Porque el olvido es injusticia y la memoria, justicia.