Gritos en la pared, arte en las esquinas, los carteels de cine son sueños de papel: promesas de aventura y placer en la secreta penumbra de una sala.
Encaramados en postes y paredes nos observan, acechan desde las alturas.
Los carteles son silentes cantos de sirena, insinuantes vampiresas que nos abordan a la vuelta de cada esquina, que nos tientan, que nos seducen. Porque desde los ingenuos murales de pulqueria hasta los estentoreos espectaculares de Periferico, los afiches son la maquillada piel de la ciudad.